La compulsión contra lo arbitrario


FILOSOFIA DEL RECONOCIMIENTO

Una moneda liviana, lanzada galantemente al aire, marca el criterio para elegir entre dos alternativas, que como tales no pueden suceder simultáneamente. Semejante arbitrariedad o azar es asumida, sin oposición alguna, por los implicados en tan trascendente decisión.

Tras el vuelo vertical impulsado por una mano neutral y su posterior caída, unos festejan la cara visible de la moneda y, otros se desalientan por su infortunio. La suerte ha dicho su última palabra y a partir de esa simbólica elocución solo queda acatar el devenir.

Así hemos ordenado el tiempo, con cierta arbitrariedad. Aunque las estaciones naturales sirvieran como base para cierta percepción del repetido devenir, los calendarios fueron elaborados partiendo de una ignorancia supina de qué se estaba realmente regulando. Se pretendía, como propio de la naturaleza humana, ordenar para dominar un acontecer que aun se escapa plenamente a nuestra comprensión.

Troceado cíclicamente a merced de nuestras necesidades, el…

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