La muerte en Venecia – Thomas Mann (II)


El bosque silencioso

Gustav Aschenbach, autor de obras tan memorables como “Federico de Prusia”, el gran ciclo novelesco titulado “Maya” y “Un miserable”, ese gran relato alabado por todos, que lo situaban en la cúspide de la literatura, Gustav Aschenbach, al que, desde que cumplió los cincuenta años se le conocía como Gustav von Aschenbach, salió a dar un paseo, durante el que encontró a un hombre flaco, de nariz extrañamente roma y de piel lechosa.

Este lo miró tan fija y descaradamente que lo obligó, a su pesar, a desviar la vista. Lo cual fue considerado por el aclamado escritor una concesión humillante. Incluso una derrota. Eso significaba que el otro era más fuerte.

Esa penosa experiencia le había ocurrido a él, que vivía en soledad, dedicado en cuerpo y alma al arte, que llevaba una vida milimétrica, que había hecho tantos sacrificios.

El incidente le produjo desasosiego. Tuvo la fatídica virtud…

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